Cómo leemos cuando ya no podemos leer



Hasta no hace mucho, leer era una actividad en línea recta: una pausa real del mundo exterior, que se apagaba para dar inicio a un diálogo sostenido entre el texto y quienes lo leían. El autor o la autora marcaba el ritmo y el lector avanzaba de manera disciplinada: de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo, de principio a fin.


Ese contrato todavía existe, pero hoy también se lee distinto: en fragmentos, a los saltos, como se puede, en medio de una atención sitiada por estímulos que compiten de forma permanente.

Leer la nota completa acá>>